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  • septiembre 21, 2015

Con casi 30 años de existencia, el Centro de Iniciación Musical de Oaxaca (CIMO) se mantiene como una de las principales instituciones de iniciación y formación en la música,  así como una oportunidad para cientos de jóvenes que han encontrado en sus aulas, la oportunidad de acceder a un futuro mejor.

Desde los 80, el CIMO recibe a niños y jóvenes de todo el estado que quieran iniciarse en la música y ha sido gracias a la calidad de su enseñanza, a los maestros y al plan de estudios, que el Centro ha logrado dar a Oaxaca notables intérpretes, compositores y directores.

Tres décadas de música
El CIMO inició en 1986 no como la institución que es actualmente, sino como la Orquesta Sinfónica Infantil de Oaxaca (OSIO), dedicada a presentaciones y giras exclusivamente, sin ningún programa de formación musical.

Fue en esa fecha cuando dicha agrupación musical dio pie a la creación del CIMO, donde se comenzaron a impartir clases, evolucionando hasta convertirse en el instituto actual cuyo lema es “enseñar música y formar músicos”.

Una escuela para todos
El objetivo del CIMO es ofrecer una formación musical académica y humana, creando y consolidando una distinción entre las instituciones musicales del estado y del país.

Su trabajo con los alumnos inicia desde una temprana edad, buscando despertar en los niños y jóvenes, de 6 a 20 años,  la sensibilidad y aptitudes naturales y sobre ellas trabajar de manera práctica y motivadora.

Al ingresar, “hacemos un diagnóstico, eso nos permite saber que el alumno no viene bajo condición, viene por su voluntad, eso nos da el 50 por ciento de avances, pues sabemos que sí le gusta la música”, explicó César Delgado, director del CIMO.

Delgado explica que actualmente esta institución trabaja con un programa denominado de Nivel Técnico, el cual consta de seis años de estudios divididos en semestres.

En dicho plan de estudios se contemplan cuatro ejes: Lenguajes Musicales, completamente teórico; Desarrollo Técnico, enfocado en la interpretación del instrumento; Agrupaciones; y Autodesarrollo.

Dicho programa busca crear profesionales comprometidos con la música, y recibe a los alumnos por las tardes, de 16 a 20 horas, de tal forma que durante las mañanas puedan realizar sus estudios de nivel básico, medio o superior.

Actualmente el programa de estudios del CIMO busca el reconocimiento oficial del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), “que permita a los jóvenes continuar con sus estudios a través de una escuela reconocida en el ámbito de las bellas artes”, explicó Delgado.

Cada semestre el CIMO tiene un promedio de 170 alumnos, los cuales reciben clases de 20 profesores. Además, reciben constantemente cursos y talleres, entre ellos algunos impartidos por músicos de renombre mundial como Roger Bobo, un virtuoso de la tuba y maestro de metales.

El aprendizaje se alterna con presentaciones dentro y fuera de las instalaciones del CIMO, a fin de involucrar a los alumnos con el público y la compartición de la música.

 “Muchos alumnos han tomado como puente el CIMO para poder entrar a escuelas superiores de música, hay muchos que están en orquestas, en bandas trabajando”, apunta el director sobre los logros de esta institución.

“El logro más grande es que el mismo pueblo de Oaxaca reconoce que es una escuela que va preparando músicos”, concluyó Delgado.

Actualmente el CIMO pasa por un importante proceso de fortalecimiento en cuanto a su infraestructura, es por eso que se trasladó temporalmente al Barrio del Ex Marquesado mientras su sede en la calle de Manuel Sabino Crespo está en proceso de construcción.

Los interesados en la enseñanza que imparte el CIMO pueden acudir a sus instalaciones, en la Calle Juan de la Barrera número 102, Barrio del Ex Marquesado.

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